
Luna, Luna eres mi objeto celeste favorito. Extraño las noches de soledad cuando con el telescopio que me obsequio mi padre subía a la azotea de mi casa a pasar noches enteras obervándote, investigándote, grabando en mi memoria cada detalle tuyo que veían mis ojos a través del oscuro ocular.
Te conozco tan bien que puedo considerte como mía, aunque no lo seas, aunque seas libre de brillar y de esconderte cada vez que quieras, dejándome con una deliciosa incógnita todas las noches. Me despido de tí al amanecer y espero deseoso que acaben los días para poder preguntarte cosas al siguiente anochecer.
Las respuestas llegan pero son tan diferentes por tu constante cambiar, ese periodo de 28 días, que también conozco a la perfección, a veces me hace esperar a hacer las preguntas en los días adecuados. Sé bien cuando me responderás con la oscuridad presente cuando eres Luna Nueva. Se bien cuando me responderás con el hermoso brillo que tienes en Luna Llena. Pero siempre eres tú, no me importa si brillas o no, siempre eres tú.
Y te amo en cualquier etapa, en cuarto creciente o en cuarto menguante, cuando no estas en mi firmamento, cuando brillas para mi y cuando brillas para todos, pero te amo igual porque siempre eres tú.

Simplemente te amo porque siempre eres tú.
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Te conozco tan bien que puedo considerte como mía, aunque no lo seas, aunque seas libre de brillar y de esconderte cada vez que quieras, dejándome con una deliciosa incógnita todas las noches. Me despido de tí al amanecer y espero deseoso que acaben los días para poder preguntarte cosas al siguiente anochecer.
Las respuestas llegan pero son tan diferentes por tu constante cambiar, ese periodo de 28 días, que también conozco a la perfección, a veces me hace esperar a hacer las preguntas en los días adecuados. Sé bien cuando me responderás con la oscuridad presente cuando eres Luna Nueva. Se bien cuando me responderás con el hermoso brillo que tienes en Luna Llena. Pero siempre eres tú, no me importa si brillas o no, siempre eres tú.
Y te amo en cualquier etapa, en cuarto creciente o en cuarto menguante, cuando no estas en mi firmamento, cuando brillas para mi y cuando brillas para todos, pero te amo igual porque siempre eres tú.

Simplemente te amo porque siempre eres tú.